domingo, 25 de noviembre de 2012

La Ruta del Silencio

Camino por el silencio pero el chasquido de las hojas me delata, los boletus me observan casi ocultos y las castañas se sumergen en el interior del “hojato”. El ganado también aprovecha el pienso del castañar y me mira con rareza. Los ratones corretean asustados mientras cae una rama seca desprendida por el viento. La niebla se apodera del barranco y la llovizna comienza a empapar la preciosa alfombra del otoño.



Los últimos castañares autóctonos de Tornavacas sobreviven en silencio, ajenos a la mano del hombre, del hombre del siglo XXI, el moderno, el que camina hacia su propio deterioro. El hijo de aquél que plantó estas hermosas figuras que hoy sobreviven como pueden ajenas al progreso, pero que son capaces de sacar la más hermosa de la emociones del propio ser humano.



El otoño en lo más alto del Valle del Jerte va expirando, el viento desnuda a la arboleda. La lluvia, aunque más escasa que otros años, también arrecia en lo alto de la montaña tornavaqueña y pronto se verán los picachos cubiertos de nieve. Mientras tanto disfrutemos de esta belleza efímera que se nos muere.

8 comentarios:

El tejón dijo...

Mucho tiempo sin pasar por aquí pero mereció la pena esperar, preciosa entrada, bonitas fotos y muy bellas palabras.
Un saludo,amigo.

chalecú dijo...

La verdad es que hace ya tiempo que no publicaba nada en mi blog, aunque el tiempo cada vez es mas escaso, el ritmo de la naturaleza me sigue marcando el camino.

Muchas gracias Tejón por seguir asomándote a mi ventana.

Un saludo.

Anónimo dijo...

¿No has pensado en escribir un libro?
Me sigue sorprendiendo esta faceta tuya de "romántico-narrador".
Besos

Anónimo dijo...

¿No has pensado en escribir un libro?
¡Vaya! me sigue sorprendiendo esta faceta tuya de "romántico-narrador", pero me gusta.
Besos

Anónimo dijo...

¡Vaya! estoy descubriendo un "romántico-narrador" y me gusta.
Besos

chalecú dijo...

El hecho de escribir un libro es interesante, y bonito, pero es todo un reto. Si lo he pensado en más de una ocasión, y la verdad algún día puede que lo haga.

Muchas gracias "Anónimo" por visitar mi blog y por tú comentario.

Un saludo.

Vera dijo...

Hola chalecú!!, grata sorpresa al entrar y ver este precioso escrito de entrañable ensoñación, de recuerdo vivido y de belleza inefable. Se acaba el otoño y también se acaba un año más. "La naturaleza te marca el camino" y buena fe das de ello en cada entrada. No dejes de escribir, se te echa de menos.
Un abrazo, chalecú.

chalecú dijo...

Hola Vera,
El año se acaba y el otoño expira, pero la naturaleza continua su camino. Y además nos va marcando el nuestro.

Muchas gracias por tu comentario.

Un saludo.