Mostrando entradas con la etiqueta Fiesta. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Fiesta. Mostrar todas las entradas

miércoles, 10 de septiembre de 2025

Los Quintos de Hogaño

Hay que retroceder en el tiempo varios años para entender y explicar la profundidad que tenía el hecho de ser quinto en Tornavacas. En la actualidad prácticamente se ha desvirtuado tanto esta tradición que además de estar casi olvidada, ha perdido casi todo su encanto, y mira que tenía. Para los mozos del pueblo representaba un verdadero orgullo e ilusión el hecho de ser quintos. La desaparición del servicio militar obligatorio ha sido quizás una de las causas que ha provocado que esta tradición se haya ido modificando, olvidando y perdiendo a lo largo de los años.

Tornavacas, macho cabrío engalanado
Tornavacas, macho cabrío con albahacas

Servicio Militar en Ceuta 10 de Julio de 1952
Servicio Militar, Ceuta 10 de Julio de 1952

Tornavacas, Martín Sevilla Lucas
Tornavacas, Martín Sevilla Lucas - 1931 aprox.

Tornavacas, quintos en 1960 o 1961
Tornavacas, quintos en 1960 - 1961

Tornavacas, quintos con el macho
Tornavacas, quintos con el macho

Entrar en quinta era sinónimo de madurez para los mozos. Llegar a la mayoría de edad representaba en muchas ocasiones salir por primera vez de casa, es decir, del cobijo de los padres. Dado que aguardaba un periodo largo y obligatorio de a veces hasta tres años de servicio militar, esta tradición se celebraba con mucho fervor y entusiasmo por los antiguos mozos del pueblo. El pase de la gorra de la quinta anterior a la siguiente suponía el punto de partida de ese año tan marcado y especial. Ese traspaso se realizaba el día de la víspera de la Virgen de agosto, y se hacía un ponche que siempre pagaba la quinta entrante y se bebía y disfrutaba entre las dos quintas por igual. La amistad siempre estaba entremezclada entre personas de distintas quintas, por lo que la fiesta se disfrutaba en común. Durante algunos años también se celebró en Tornavacas un partido de fútbol entre las dos quintas, la saliente y la entrante, con una sana rivalidad en la que el resultado era lo menos importante, pues eran días de fiesta y armonía para todos.

Tornavacas, amigos paseando el macho
Tornavacas, amigos paseando el macho - 1975 aprox.

Tornavacas, amigos paseando el macho
Tornavacas, quintos paseando el macho 1979

Tornavacas, amigos paseando el macho
Tornavacas, amigos paseando el macho, peso:136 kg -1983

Tornavacas, quintos paseando el macho
Tornavacas, quintos paseando el macho - 1988

Tornavacas, quintos paseando el macho
Tornavacas, quintos paseando el macho - 1981

Tornavacas, quintos paseando el macho
Tornavacas, quintos paseando el macho - 1984

A partir de ahí, la quinta entrante del año era la protagonista en todas las fiestas del pueblo. Sobre todo en las del Cristo del Perdón en septiembre, algo que cada quinta ha vivido y disfrutado con gran pasión. Cuando el dinero lo permitía normalmente se hacían camisetas para todos los quintos con algún dibujo estampado y con la fecha del año en que se era quinto, además de alguna frase o reseña particular . Ese hecho de ser ya quinto otorgaba a los miembros de la quinta la autoridad moral para “cobrar el piso” a cualquier forastero que osara pedir salir a alguna moza del pueblo. Se acordaba un importe que el forastero tenía que entregar a los quintos del año, para poder salir con la muchacha en cuestión. Si se negaba a hacerlo, normalmente había discusiones y peleas que no siempre acababan bien.
Durante los carnavales se corrían los gallos, es decir, se atravesaba una soga en un camino de la cual se colgaban varios gallos boca abajo, y los quintos montados en caballos y al galope intentaban arrancar la cabeza del animal, como símbolo de virilidad. Esta costumbre hace muchos años que no se practica, debido al maltrato que sufrían los pobres gallos. También en las fiestas del carnaval todos los quintos revestidos y disfrazados con cualquier prenda o trapo salían por las calles del pueblo a pedir chorizos y huevos, los cuales transportaban en banastas encima de una burra. Todos estos manjares se degustaban en la peña o broma, con distintos amigos que también se unían al convite. A la comitiva carnavalesca la acompañaba siempre un buen ponche de vino de pitarra, además de algún transeúnte que siempre se unía a la fiesta. Mientras se iba pidiendo por la calle se cantaban rondeñas acordes a las fechas.

Tornavacas, nevado década 1970
Tornavacas nevado inicio década 1970


Tornavacas, quintos pidiendo huevos 1990
Tornavacas, quintos pidiendo huevos y chorizos - 1990 - 1991


“Ya vienen los carnavales 
La feria de las mujeres 
Y a la que no salga novio 
Que espere al año que viene” 


 “Qué es aquello que reluce
En lo alto los Sillares
Un nevazo que ha caído
Víspera los Carnavales

Tornavacas, quintos de ronda
Tornavacas, quintos paseando el macho - 1980 aprox.

Tornavacas, quintos de ronda
Tornavacas, quintos de ronda por la calle - 1984

Tornavacas, quintos de ronda con el macho
Tornavacas, quintos de ronda con el macho - 1982

Tornavacas, quintos de ronda con el macho
Tornavacas, quintos de ronda con dos machos - 1985

Tornavacas, quintos de ronda con el macho
Tornavacas, quintos de ronda con el macho - 1986 - 1987 aprox.

Tornavacas, quintos de ronda con el macho
Tornavacas, quintos de ronda con el macho - 1985

Durante las fiestas del Cristo del Perdón en septiembre también se hacía la broma o peña. En la casa de alguno de los quintos o en alguna cochera alquilada para la ocasión se preparaba todo para pasar las fiestas patronales disfrutando de la algarabía y el jolgorio juvenil. Se buscaba entre las mujeres del pueblo una cocinera para que hiciera los distintos guisos para todos los quintos y arrimados. La caldereta de carne a la lumbre o en el butano estaba asegurada, además del picadillo hecho con carne de cabra cruda cortada en trozos muy fina y salpimentada y aderezada además con dos o tres guindillas. Siendo esta una comida muy típica durante las fiestas del Cristo del Perdón años atrás. A veces se compraba una cabra machorra a cualquiera de los cabreros del pueblo, se la mataba la víspera del Cristo y se iba comiendo a lo largo de las fiestas. El macho cabrío engalanado con cintas y globos que se paseaba por las calles del pueblo el segundo día de las fiestas, igualmente se sacrificaba, una vez terminada la ronda y se consumía durante el resto de los días de fiesta. Algunas quintas compraban incluso un choto o un novillo que además de soltar en la plaza Nueva para torearlo, se sacrificaba igualmente en el antiguo matadero de Tornavacas y se consumía a lo largo de las fiestas y ferias de san Mateo. La cocinera contratada al efecto se encargaba de realizar distintos guisos para ir degustando la carne. Eran días de fiesta y armonía que se vivían a pleno rendimiento. Con una ilusión y una felicidad que se contagiaba entre las distintas peñas que había en Tornavacas, y por entonces eran muchas. Los foráneos de otros pueblos cercanos que se acercaban a disfrutar de las fiestas del Cristo igualmente se integraban en cada una de las peñas y disfrutaban de las distintas viandas que se les ofrecían. Si algo caracteriza a Tornavacas es su hospitalidad y buena acogida a todo el que lo visita, y más aún si es en días festivos.
Antiguamente los propios quintos subían andando a los majales que había en la sierra en dónde estaban los cabreros para comprarles algún macho y pasearle durante las fiestas del Cristo y después comérselo. A la Corrombla de los quintos también se invitaba a las mujeres quintas de ese año, para que comieran juntos y disfrutaran igualmente de las fiestas. En general las mujeres siempre tenían una posición más pasiva durante las fiestas, pero se apuntaban y colaboraban en todo lo que fuera necesario. Durante la ronda con el macho por la calle se iban cantando rondeñas acompañadas de una guitarra española que se compraba específicamente para la ocasión, una botella y un almirez. Las rondeñas estaban enfocadas a diversos temas, siendo el servicio militar uno de los más recurrentes .El hecho de tener que irse fuera del pueblo durante tanto tiempo a cumplir con el servicio militar y dejar aquí a la familia y en muchos casos a la novia, se reflejaba en dichos cantares:

 “Aunque me lleven a Ceuta
A Melilla o a Larache
Ni han podido ni podrán,
De mi querer apartarte”


“Vele allí viene mi barco
Que le conozco en la vela
Y en el palomar me trae
Recuerdos de mi morena”


“Los quintos ya se los llevan
Los quintos somos nosotros
Y por eso las mocitas
Tienen los ojos llorosos”

Tornavacas, amigos de ronda con el macho
Tornavacas, amigos de ronda con el macho - 1983

Tornavacas, quintos en la plaza nueva
Tornavacas, quintos en la plaza Nueva - 1986 - 1987 aprox.

Tornavacas, quintos de ronda con el macho
Tornavacas, quintos de ronda con el macho - 1993

Tornavacas, quintos de ronda con el macho
Tornavacas, quintos de ronda con el macho - 2009

Tornavacas, quintos de ronda con el macho
Tornavacas, quintos en la plaza Nueva - 2008

En la actualidad apenas quedan resquicios de todo esto. Lo que durante muchos años fue una bonita tradición en las fiestas de Tornavacas y parte de la esencia del pueblo, va quedando en el recuerdo de los más mayores y prácticamente en el olvido de la población más joven. La desaparición de la mili y el descenso demográfico, junto con la ausencia por completo de ganado en el pueblo ha ido modelando el carácter y la esencia de las fiestas en Tornavacas. El cambio en las aspiraciones de los jóvenes actuales fruto de tener una formación más amplia y extensa también ha provocado que poco a poco haya ido cambiando el concepto y la manera de interpretar la forma de festejarlo. Los distintos ciclos que se van produciendo en la sociedad modelan y ajustan las costumbres de los pueblos sin apenas darnos cuenta. El cambio social actual en el que estamos inmersos está provocando que muchas tradiciones y costumbres pasen a un segundo plano, y vayan desapareciendo del patrimonio tornavaqueño. Al menos, sirva este pequeño trabajo, para mantenerlo vivo en el recuerdo.

miércoles, 12 de octubre de 2022

Y volvió la ilusión a Tornavacas

Es el Cristo del Perdón sin ninguna duda la fiesta más grande y más importante de todas las que se celebran en Tornavacas. Quien está en el pueblo durante esos días lo disfruta y quien por distintas causas se encuentra lejos de él, lo añora recordándolo en tiempos pasados y resignándose con nostalgia al no poder estar presente en esta fecha tan especial para los tornavaqueños.

Tornavacas Cristo del Perdón
Tornavacas, Cristo del Perdón

Tornavacas, misa en honor al Cristo del Perdón, 14 de septiembre de 2019
Tornavacas, misa en honor al Cristo del Perdón. 14/09/2019

Tornavacas, ramo de acebo ofrecido al Cristo del Perdón, 14 de septiembre de 2019
Tornavacas, ramo de acebo ofrecido al Cristo del Perdón. 14/09/2019

A raíz de la pandemia resulta increíble cómo hemos normalizado el miedo que nos han impuesto. Lo que nunca debería haber sucedido, pasó, más bien nos sobrepasó. Pues dejaron de realizarse algunas actividades durante los días de la fiesta del Cristo, por culpa de la situación. Algo que quizá ni los más antiguos del pueblo hayan conocido. Poco a poco vamos cogiendo el ritmo de nuevo, pero ni siquiera nos atrevemos a volver la vista atrás, no vaya a ser que nos contagiemos otra vez y nos reprendan o nos señalen. ¿De verdad es necesario renunciar a nuestra esencia como pueblo a cambio del miedo? No. Sencillamente no. Es cierto que fueron momentos difíciles y llenos de incertidumbre, provocados por el desconocimiento y la falta de información veraz. Pero también es cierto que la ilusión, el sentimiento y la pasión todo lo pueden.

Tornavacas, plaza de la iglesia el 14 de septiembre de 2020
Tornavacas, plaza de la iglesia, 14/09/2020

Tornavacas, plaza de la iglesia el 15 de septiembre de 2020
Tornavacas, plaza de la iglesia, 15/09/2020

Tornavacas, misa en honor al Cristo del Perdón, 14 de septiembre de 2020
Tornavacas, misa en honor al Cristo del Perdón, 14/09/2020

Tornavacas, ramo ofrecido al Cristo del Perdón, 14 de septiembre de 2020
Tornavacas, ramo simbólico ofrecido al Cristo del Perdón, 14/09/2020

Tornavacas, misa en honor al Cristo del Perdón, 14 de septiembre de 2021
Tornavacas, misa en honor al Cristo del Perdón, 14/09/2021

Tornavacas, ramo ofrecido al Cristo del Perdón, 14 de septiembre de 2021
Tornavacas, ramo simbólico ofrecido al Cristo del Perdón, 14/09/2021

Tenemos que haber aprendido la lección, debemos de ser perseverantes y tener confianza y volver a ser Tornavacas. Esa esencia como pueblo que nunca debió desaparecer, ni siquiera en una situación tan excepcional como esa. La trascendencia de la fiesta del Cristo del Perdón en Tornavacas, es, y debe ser, infranqueable. Tenemos el deber de seguir manteniendo la ilusión por y para Tornavacas. De nuestra actitud hoy dependerá lo que quede escrito en la historia de nuestro pueblo en esta etapa que nos ha tocado vivir. Aunque haya que ir a contracorriente.
"Los peces vivos van contracorriente, los peces muertos van con la corriente"

Tornavacas, Ronda 15 de septiembre de 2020
Tornavacas, cantando rondeñas por la calle, 15/09/2020

Tornavacas, Ronda 15 de septiembre de 2020
Tornavacas, cantando rondeñas por la calle, 15/09/2020

Con el paso de los años hemos ido acomodándonos y dejando por el camino pequeños detalles que como el humo de un cigarro se han esfumado en el ambiente. Esa dejadez por nuestra parte, quizá sin ser conscientes de ello, ha provocado que el ambiente festivo que se vivía en Tornavacas hace unas décadas, haya quedado en el recuerdo. Al echar la vista atrás vemos como muchos de los actos que se realizaban en las fiestas del Cristo del Perdón han desaparecido casi por completo. ¿Por qué? ¿Cuál es el motivo de esa apatía? ¿Se ha perdido la ilusión en Tornavacas? ¿De verdad? Sinceramente creo que no, al menos no toda.

Cantando la Torera de Tornavacas, 15/09/2008

Tornavacas, guitarra de los quintos
Tornavacas, típica guitarra de los quintos

Tornavacas, mujeres bailando, 15 de septiembre de 2008
Tornavacas, mujeres tornavaqueñas bailando con la ronda, 15/09/2008

Tornavacas, mujeres bailando, 15 de septiembre de 2009
Tornavacas, mujeres tornavaqueñas cantando rondeñas, 15/09/2009

Tornavacas, Plaza nueva con vaquillas
Tornavacas, festejo en la plaza Nueva toreando vaquillas, década de 1980

Los más mayores del pueblo recordarán muchas de estas tradiciones:
“Al higo, higuín con la mano no, con la boca sí”, nos cantaba hace años el tío Julián “el putitas”. Y los niños con las manos en la espalda estirábamos nuestro cuello, para coger con la boca el higo seco colgado de un trozo de cuerda atado a un palo, sobre el cual el tío Julián golpeaba con otro palo, para dificultarnos apresar tan preciado tesoro. A quien era capaz de pillarlo con la boca, normalmente los más altos, como premio además del higo seco capturado, nos obsequiaba con otro higo de los muchos que llevaba en los bolsillos de su chaqueta. Algo tan simple como esto animaba a la chiquillería del pueblo y nos hacía aún más felices incluso con algo tan simple como un higo seco. En nuestro interior siempre está presente ese sentimiento tornavaqueño. Nuestros mayores son capaces de exteriorizarlo con más fervor, dado que fueron muchas las penurias que tuvieron que sufrir y la llegada de las fiestas siempre ha sido para ellos motivo de jarana y jolgorio, puesto que a las generaciones más jóvenes nos cuesta dar ese primer paso. ¡Perdamos el miedo a disfrutar! ¡Volvamos a la senda! Tornavacas nos necesita como nosotros a él. Si somos capaces de volver a recuperar la ilusión como pueblo, habremos contribuido a seguir agrandando la ya de por sí extensa historia de Tornavacas.

Tornavacas, ronda típica por el pueblo, 15 de septiembre de 2022
Tornavacas, de ronda por el pueblo, 15/09/2022

domingo, 19 de abril de 2020

Tornavacas día del Corpus

Tornavacas Fiesta del Corpus Christi
29 de mayo de 1986
Uno de los muchos días festivos que tiene Tornavacas en sin duda el día del Corpus. Años atrás tenía una importancia vital en un pueblo con una profunda vocación religiosa, como lo es Tornavacas.
Valga como muestra el presente vídeo en donde se aprecia el respeto, la unión, y la grandeza que representa un día tan grande, para todos los tornavaqueños.


viernes, 27 de abril de 2018

Tornavacas la magia del Fuego y Romería de la Cruz


Historia de una fiesta ancestral y única en Tornavacas


Tornavacas fuego y soportales
Tornavacas fuego en calle Real de arriba


2 de mayo, día del fuego

"¡Qué bien! Por lo menos hoy no llueve.
- Sí, y eso que ha llovido mucho, pero ya sale el sol y está buen día.
- He visto una rabilonga metiéndose en la pared de la gargantilla.
- Y yo he visto un nido de mierlas, y tiene dos huevos ya.
- ¡jolín!
- Este año se les han adelantado con los nidos, y mira que la rabilongas son tempranas.
- ¡Oye! Me ha dicho mi padre que hay una raíz de castaño muy grande en el camino de Becedas, que se ha caído del matochero que está al lado del camino, allí en la Hoyuela.
- Pues hay que ir a por ella. - ¿Nos vamos esta tarde?
- Yo no puedo, tengo catequesis.
- Pues mañana sin falta, no vaya a ser que nos la quiten.
- Si, si, que los perches ya tienen unos cuantos troncones allí arriba en el desmontado, los vi ayer."

Así comenzaba allá por los años 80, la magia del fuego en Tornavacas. Cuando los niños nos reuníamos después de la escuela en la puentecilla, para empezar a preparar los tiros y comenzar con la recogida de los troncones.

Tornavacas troncones y enseres viejos para quemar
Tornavacas troncones amontonados

Tornavacas montón de troncones
Tornavacas rincón típico con troncones

Casi con toda seguridad es esta la fiesta más mística y singular de todas las que se celebran en Tornavacas y sin duda una de las fiestas más singulares de todo el valle del Jerte. No se conoce con exactitud su procedencia, no se sabe su significado, ni tampoco si representa la llegada de la primavera o se utiliza para quemar trastos viejos. Pero lo cierto es que continúa celebrándose casi de la misma forma a lo largo de los años. Es probable que sus orígenes sean Celtas o quizá Vetones, aunque no está documentado, ni se ha estudiado a fondo sobre su origen.
Cuando los pajarillos barruntan el buen tiempo y las lluvias parecen descansar, los chavales empezábamos a preparar los tiros. Estos artilugios son trozos de palo normalmente de castaño o cerezo a los cuales se les ata un trozo de trenza hecha con cuerdas por los propios niños. Con la ayuda de una piedra en el troncón se clavarán púas o trozos de herraduras viejas que aguantan más, para poder arrastrar los troncones a cada uno de los barrios del pueblo. Cuando los troncones son grandes se les llama matacanes, y se ponen tiros dobles, para incrementar la fuerza y así poder arrastrar el preciado tesoro a su destino.

Tornavacas barrio con troncones
Tornavacas rincón típico con troncones

El día del fuego se celebra cada dos de mayo y durante los meses previos ya se comienzan a recoger troncones de los caminos, fincas y de cualquier sitio donde los haya. Las raíces de roble en las orillas de las pistas forestales, los troncos de los castaños centenarios de Tornavacas, que precedían a los cerezos en las fincas, y que ahora se amontonan en las propias orillas. Algunos restos de chopo, que han sido cortados para aprovechamiento de su madera, o incluso restos de madera de alguna casa vieja son utilizados, para el fuego. En la actualidad los troncones, casi todos procedentes de los cerezos ambruneses y picotos (condenados estos a desaparecer), se recogen con tractores o incluso con camiones. Los niños ya no van al campo a recogerlos, sin duda es parte de esa esencia de la fiesta del fuego, que poco a poco se va perdiendo con el paso de los años y que únicamente quedará en el recuerdo.

Tornavacas recogida de madera para el fuego
Tornavacas recogida de maderas viejas para el fuego

La competición entre los distintos barrios de Tornavacas es enorme. Todos quieren hacer el fuego más grande, aún a riesgo de poner en peligro algunas viviendas cercanas. Sin duda en la Plaza de la Iglesia o en el Pilón es donde se hacen los fuegos más grandes, sin olvidar el del Parador o el de la Calle Ancha, que, aunque no muy alto, siempre ha sido muy ancho, gracias al espacio y amplitud de la calle en ese trozo. Otros barrios, aunque no pueden hacer el fuego tan grande, sí que tienen troncones para ello, pero se tienen que conformar con irlos quemando a medida que el fuego desgasta los primeros troncones y raíces amontonados. Toda la calle real de Tornavacas queda adornada con las estructuras de madera, hechas con los troncones que el fuego devorará en una noche mágica.

Tornavacas preparando el fuego
Tornavacas, vecinos colocando troncones para el fuego

Tornavacas fuegos ya montados
Tornavacas, fuegos a lo largo de la calle real de arriba

Por fin llega el día del fuego. El dos de mayo desde por la mañana se va echando tierra en el lugar donde se hará la monumental hoguera, con el objetivo que no dañe el pavimento de la propia calle. Según avanza la tarde ya se nota el aire festivo, mientras tanto, las mujeres adornan una cruz de madera con hiedra y flores, que se pondrá en la puerta del mayordomo del barrio. Normalmente es el mayordomo o comisario de cada barrio quien enciende el fuego, así lo hacía años atrás tío Demetrio en el fuego de la plaza de la iglesia. Por otro lado, los hombres comienzan a reunirse y poco a poco van juntando los troncones y raíces, para construir la enorme estructura de madera. Los más grandes se ponen de base y con esfuerzo se van apilando unos encima de otros. Cuando la altura es considerable y la fuerza del hombre no alcanza, se utilizan grúas para tal menester, pues las dimensiones de la estructura ya son considerables y hay riesgo de derrumbe.

Tornavacas cruz con corona de flores
Tornavacas, corona de hiedra y flores

Tornavacas fuego e iglesia
Tornavacas, fuego en la plaza de la iglesia

Cuando se va terminando de colocar los troncones y va cayendo la tarde, el bullicio es enorme, todo el pueblo se revoluciona y la calle es un hervidero de gente. Se terminan de revisar los últimos troncones en la parte más alta de cada fuego y en la parte de abajo se ponen unas encendajas, para después prenderlo. También se coloca una cruz de madera en todo lo alto, adornando la estructura hecha con los troncos. En algunos barrios coronan el fuego con alguna silla vieja, o algún escaño antiguo de madera. Poco después, cuando ya va pardeando la tarde, se procede a prender el fuego. Antiguamente hasta que no pasaba la boyá (piara de cabras, compuesta por una o dos cabras, de cada uno de los vecinos del pueblo, a las cuales guardaba un vecino de Tornavacas y que se paraban en la puerta de su dueño, cuando volvían por la tarde, para ser recogidas) por la calle del pueblo no se prendían los fuegos, para evitar que se espantasen las cabras y pudieran recogerse cada una a su redil.

Tornavacas entrañas del fuego
Tornavacas, interior del fuego

La noche ya quiere asomar y la tarde se despide. El mayordomo del barrio enciende el fuego, el olor a humo se aprecia en el aire, y los vecinos charlan sobre la construcción del fuego y sobre las dimensiones de este, a la vez que se echa un trago de vino o de gloria. Después en cada barrio se organiza un festín. El olor a carne asada se palpa en el ambiente, y el vaso de vino corretea de mano en mano a la vez que se da a probar a los visitantes y turistas que se acercan a visitar Tornavacas. Los cantes acompañan al fuego, es un día de fiesta y todo el pueblo participa.

Tornavacas personas y fuegos
Tornavacas, fuegos en la calle real de arriba

Mientras todo esto ocurre, la magia del fuego envuelve Tornavacas. El resplandor de las llamas en la noche convierte al pueblo en una villa medieval. El viento mueve la humareda y las chispas se escapan de los enormes troncones ardiendo, algunos se desprenden de la estructura y caen al suelo envueltos en llamas. A media noche las calles de Tornavacas ya están tomadas por el fuego y dan al pueblo una imagen única, trasladando al visitante la sensación de estar viviendo en otro tiempo.

Tornavacas estampa con varios fuegos
Tornavacas, fuegos a lo largo de la calle real de arriba

Tornavacas iglesia y fuego
Tornavacas, plaza de la iglesia

Los vecinos del pueblo recorren las calles visitando el fuego de otros barrios y probando el ponche que se les ofrece en cada una de las corromblas. Con el pueblo de Tornavacas envuelto en llamas, la noche del dos de mayo se difumina entre el humo de los fuegos y el aire serrano que baja desde el puerto, aportando ese frío tan típico en las noches tornavaqueñas. Por la mañana solo quedarán los rescoldos de algún troncón sin quemar, que son amontonados por los vecinos más madrugadores, con el fin de terminar de quemar los restos de madera que no se han consumido durante la noche.

Tornavacas soportales y rescoldos del fuego
Tornavacas, rescoldos del fuego por la mañana

Así concluye esta fiesta única, ancestral y misteriosa en Tornavacas. Una fiesta, que debería ser declarada de interés turístico, tanto por su antigüedad y tradición, como por la singularidad y la parte mística que encierra.


3 de mayo, día de la Cruz de santa Bárbara


"Por la Cruz la parra reluz… Y el lobo ve luz", decían los más antiguos de Tornavacas, refiriéndose a que ya se conoce la primavera en las parras, y los lobeznos abren los ojos en la lobera, por estas fechas.

Tornavacas vista desde el mirador de la cruz
Tornavacas, cruz de santa Bárbara

La romería de la Cruz de santa Bárbara es una fiesta especial, única y tradicional en Tornavacas. Después de la noche del fuego, los tornavaqueños comienzan a preparar las viandas que se degustarán en lo alto del monte. A la cimará del hoyo La Erita se divisa la enorme Cruz. Un poco más arriba de la cruz, en cada uno de los tres collados: saleras, hondo y cimero, todos los tornavaqueños se reúnen para pasar un día festivo en el monte y disfrutar de su romería.

Tornavacas corona de flores para la cruz
Tornavacas, hacia la ceremonia religiosa

"Que viva, que viva, la cruz sacrosanta. (bis) Que viva, que viva y quien la llevó. (bis) 1.Venid, oh cristianos, La cruz adoremos; La cruz ensalcemos Que al mundo salvó. 2.Oh cruz adorable, Yo te amo y te adoro Cual rico tesoro De mi salvación. 3.Venid, fieles todos, Besad con anhelo La llave del cielo, La cruz del Señor. Que viva, que viva, la cruz sacrosanta. (bis) Que viva, que viva y quien la llevó. (bis) "


Canto a la cruz de santa Bárbara:



Mientras los hombres recogen leña y van preparando la lumbre para después asar la carne, las mujeres terminan de preparar la corona de flores que se pondrá en lo alto de la Cruz a la hora de la misa. Una vez preparado el altar, el párroco de Tornavacas celebra una misa. A ella acude la gente del pueblo que sentados en el suelo simulando un anfiteatro natural y con unas vistas únicas, tanto del Valle del Jerte como de la sierra de Tornavacas, escuchan con devoción. Cuando finaliza la misa, el párroco bendice los campos, se coloca la corona de flores en lo alto de la cruz y se da por concluida la ceremonia religiosa.

Tornavacas misa en la cruz
Tornavacas, celebración de misa en la cruz

Durante todo el día, la charanga acompaña a los tornavaqueños en su romería y se bailan pasodobles y jotas. Todo el mundo participa en diversos juegos populares. Los más fuertes tiran de la soga, juegan al hinca mocho o al tango, otros compiten en el juego del pincho o en las carreras de sacos. Las mujeres por su parte saltan a la comba o juegan a la goma. Los niños ya tienen su campo de fútbol improvisado, con dos piedras se hacen las porterías y esquivan los robles cercanos que también juegan con los chavales. La pureza del aire que baja de la sierra propicia la actividad y el ejercicio en plena naturaleza.

Tornavacas romeria de la cruz
Tornavacas juegos populares, tirando de la soga

Tornavacas romeria de la cruz
Tornavacas juegos populares, el hinca mocho

El ambiente festivo se respira en el llano, los tornavaqueños han hecho acopio de leña para la lumbre. Actualmente es el ayuntamiento de Tornavacas quien se encarga de proveer de leña seca y cortada para hacer el fuego. Años atrás, eran los propios tornavaqueños quienes segureja en mano cortaban algunos robles para poder hacer fuego y asar carne a la brasa. También se recogen tángalos secos del monte y escobones para avivar y encender la lumbre. Las barbacoas echan humo y huele a carne asada. Los más atrevidos preparan una paella, algunos tienen un jamón colgado de un roble y van sacando tajadas. La bota del vino hace ronda y el vaso de gloria tampoco para. Es un día especial.

tornavacas romeria de la cruz
Tornavacas juegos populares, el pincho

tornavacas romeria de la cruz
Tornavacas juegos populares, el tango

Después de la comida se pasea, se baila y se charla. Los juegos de mesa también recrean la jornada festiva. Otros deciden ir hasta la garganta de san Martín, para bajar la comida y refrescarse con el agua limpia y clara que baja desde Castifrío, que aún conserva nieve por estas fechas. Según avanza la tarde el vino y la gloria van haciendo efecto, los cantes se suceden y las risas inundan el paraje de montaña. La lumbre se atiza de nuevo, para preparar la merienda. La brisa serrana se hace notar, el fresco de la sierra es otro invitado más a la romería. Algo muy típico en la romería de la cruz, llegando incluso a hacer frío algunos años o nevar, pese a estar ya en el mes de mayo. Aunque esto es normal en Tornavacas, por algo es un pueblo de montaña.

tornavacas romeria de la cruz
Tornavacas, comida en la romería

tornavacas romeria de la cruz
Tornavacas, juegos y baile

Con este ambiente festivo la tarde se va despidiendo y el sol se empieza a ocultar por el fondo del valle. Los tornavaqueños recogen los enseres y viandas que han sobrado y sacuden las mantas berrendas, que durante todo el día han estado cubriendo el suelo. El día de la cruz se ha pasado entre amigos y familia, la tradición un año más se ha cumplido. Hasta el año que viene el monte de la cruz no volverá a tener tanto alboroto, para cuando la gente de Tornavacas vuelva a celebrar su romería.

tornavacas romeria de la cruz
Tornavacas, cruz de santa Bárbara