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domingo, 25 de noviembre de 2012

La Ruta del Silencio

Camino por el silencio pero el chasquido de las hojas me delata, los boletus me observan casi ocultos y las castañas se sumergen en el interior del “hojato”. El ganado también aprovecha el pienso del castañar y me mira con rareza. Los ratones corretean asustados mientras cae una rama seca desprendida por el viento. La niebla se apodera del barranco y la llovizna comienza a empapar la preciosa alfombra del otoño.

otoño en el valle del jerte
Vaca en un  castañar, Tornavacas

Los últimos castañares autóctonos de Tornavacas sobreviven en silencio, ajenos a la mano del hombre, del hombre del siglo XXI, el moderno, el que camina hacia su propio deterioro. El hijo de aquél que plantó estas hermosas figuras que hoy sobreviven como pueden ajenas al progreso, pero que son capaces de sacar la más hermosa de la emociones del propio ser humano.

otoño en el valle del jerte
Estampa de otoño, Tornavacas

El otoño en lo más alto del Valle del Jerte va expirando, el viento desnuda a la arboleda. La lluvia, aunque más escasa que otros años, también arrecia en lo alto de la montaña tornavaqueña y pronto se verán los picachos cubiertos de nieve. Mientras tanto disfrutemos de esta belleza efímera que se nos muere.

domingo, 7 de noviembre de 2010

Velas de Otoño

La otoñada ya está en marcha, el frío y la lluvia se han presentado a la arboleda. Las frondosas se rinden las primeras y se dejan mover por el viento, sus hojas empiezan a descolgarse y en pocos días estarán desnudas.
Pero aún siendo las primeras en caer, su breve y espontánea belleza se levanta erguida entre otras como los robles, pareciendo velas de otoño que lentamente se apagan.

otoño en el valle del jerte
Estampa de otoño,Tornavacas


domingo, 24 de octubre de 2010

Mientras el Sol se Diluye

En la cresta del Valle del Jerte dentro de la pequeñez de la tarde, cuando la timidez del sol no se atreve a entrar en las más profundas umbrías. Justo antes de morir el día, se entremezcla entre las ramas de los árboles una luz mágica y resplandeciente.Viene desde el horizonte en lo más hondo del valle y deslumbra entre las hojas, les saca los colores, parece que las sonroja.

otoño en el valle del jerte
Otoño en Tornavacas

Aunque no todos tienen la misma suerte, hay rincones que no conocen la magia. Se van adaptando al ciclo, les va cambiando la cara, se preparan para dormir quitándose la vestimenta. Los helechos se rindieron a la humedad de la noche, los castaños van cambiando de los verdes al ocre.

otoño en el valle del jerte
Estampa otoñal, Tornavacas

En la profunda umbría de Tornavacas, los duendes del bosque comienzan a nacer y se pelean por el sitio. Saben de su corta vida y no pueden perder el tiempo, poco les importa el sol,  creo que le tienen miedo. Son amigos de la lluvia,  la humedad y la niebla, aparecen de repente y en pocos días se esfuman, pero siempre es una suerte poder verlos en su mundo, adentrarse en los misterios de éste bosque diminuto.

seta otoño en el valle del jerte
Setas en la umbría, Tornavacas

Antes de marcharse el sol, antes de marcharse el día, con sólo asomarse al balcón se ven estas maravillas. Estos pequeños tesoros que nos brinda la naturaleza, en la época del año en que se pone más bella, para poder disfrutar de nuestro inmenso patrimonio, para ponerse a pensar porque tanto deterioro. Si tenemos la magia en la puerta, si somos parte de ella, si no sabemos cuidarla... ¿Para qué vivimos con ella?

otoño en el valle del jerte
Inicio del otoño, Tornavacas