Hay una palabra, todavía tuya,
que amaste sobre otras sagradas palabras,
la palabra más difícil de pronunciar
ante uno mismo y los otros: el perdón.
Del más noble sentimiento humano
creaste la imagen de tu Dios:
sólo ama el que perdona.
De aquí nace la esperanza
en el himno que nos salva a todos:
" espera, y espera que el cielo sea por siempre
tu mansión ".
Una imagen, un árbol, una palabra,
definen las raíces: espacio invisible
de un amor que nos protege en todas partes.
Perenne ofrenda del acebo,
florida alegría de la albahaca,
el río límpio del alma en el cuerpo
que brama la inocencia del macho cabrío
engalanado con flores y estrellas del deseo
en el canto primitivo.
Quién vive en un barranco
tiene que mirar siempre a lo alto.
La Cruz es el árbol más esbelto
de la colina más elevada del pueblo.
El tornavaqueño sabe que nadie vuela solo,
que la soledad es el frío vacío
del que no tiene un nombre que con amor
suene en otros labios.
Soñadores buscando la verdad
de un alto vuelo,
locos pájaros prisioneros
de fuegos y de oráculos borrachos.
Mujeres sin sombra
que remiendan los corazones solitarios
de los mudos bardos.
un alma que vuela hacia el fondo
perdiéndose... encontrándose...
en el sagrado sitio de la tormenta
donde nadie escapa de sí mismo.
En el esplendor de la memoria
el legendario paraíso soñado:
" Villa flor de la Cadena. "
Hermoso nombre para un sueño
de relámpagos en la noche de los tiempos.
Quién sueña la eternidad
vivirá por siempre.
En la lluvia de otoño bajo los castaños,
en la lluvia de pétalos blancos bajo los cerezos,
en el silencio puro de la nieve...
y en el viento,
porque el amor de esta tierra
nos peina con el viento.
Antonio Sánchez Núñez.
Mostrando entradas con la etiqueta Poeta Tornavaqueño. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Poeta Tornavaqueño. Mostrar todas las entradas
jueves, 2 de octubre de 2008
lunes, 22 de septiembre de 2008
El Corazón del Sueño
Una calle enamorada de balcones abiertos
con llameantes claridades de geranios
y golondrinas sagradas que multiplican el vuelo
del fulgor y de la llama.
Un rayo de luna en la ventana
del niño dormido que sueña
con una amarilla manzana.
El verde lucero de la esperanza
con los ojos abiertos a la evidencia amada
del pan dorado del día recién hecho.
El milagro cotidiano del puente
que une las distintas orillas
de lo dormido y lo despierto
en el justo centro de la memoria perfecta del agua.
Palabras mágicas: cantos,
una historia del corazón sin huecos,
la amada forma de la compañía de los otros
que configura el deseo de mirarse juntos
en el espejo.
El torito bravo
y el pajarillo zarzalero,
el pan de la ternura en la boca,
una brizna de luz
para dar comienzo al mundo.
Un pueblo y el sueño:
el baile en el centro de la plaza
para que la memoria habite la soledad sin nadie
y la lluvia rota de los portales en la melancólica guitarra.
Voces en la corriente,
astillas del silencio,
raíces del aire,
la luz de las riberas
es la voz detenida del corazón del sueño.
Antonio Sánchez Núñez.
con llameantes claridades de geranios
y golondrinas sagradas que multiplican el vuelo
del fulgor y de la llama.
Un rayo de luna en la ventana
del niño dormido que sueña
con una amarilla manzana.
El verde lucero de la esperanza
con los ojos abiertos a la evidencia amada
del pan dorado del día recién hecho.
El milagro cotidiano del puente
que une las distintas orillas
de lo dormido y lo despierto
en el justo centro de la memoria perfecta del agua.
Palabras mágicas: cantos,
una historia del corazón sin huecos,
la amada forma de la compañía de los otros
que configura el deseo de mirarse juntos
en el espejo.
El torito bravo
y el pajarillo zarzalero,
el pan de la ternura en la boca,
una brizna de luz
para dar comienzo al mundo.
Un pueblo y el sueño:
el baile en el centro de la plaza
para que la memoria habite la soledad sin nadie
y la lluvia rota de los portales en la melancólica guitarra.
Voces en la corriente,
astillas del silencio,
raíces del aire,
la luz de las riberas
es la voz detenida del corazón del sueño.
Antonio Sánchez Núñez.
Labels:
Poeta Tornavaqueño,
Tornavacas
Suscribirse a:
Entradas (Atom)