sábado, 19 de noviembre de 2011

Puentes y Pontones




Seguro que han visto de llover los hermosos puentes que atraviesan el río y las gargantas de Tornavacas. En esos otoños e inviernos tan lluviosos que relatan los mayores cuando el agua embravecida tocaba las barbas del puente o se llevaba los pontones a “los infiernos”.
Paso imprescindible de ganado y arrieros, tanto en la vida cotidiana de la gente del pueblo, como en las rutas del estraperlo hacia la Vera o Castilla. Típico lugar de carabas vecinales, escuchando los zumbidos de las piedras en las crecidas: “el año pasado creció más el río, subió el agua hasta aquella piedra”.
Momento de inspiración para los mozos en las rondeñas:


                         “Paso río paso puente, siempre te encuentro lavando;
                         ¡Ay qué pena de carita!, que el agua se está llevando”.

Después de tantos episodios vividos en su piel, ahí siguen como testigos mudos fieles a su servicio y rutina, permitiéndonos pasar desde ésta hasta la otra  orilla.



sábado, 22 de octubre de 2011

Miradas de Octubre


Como tradición y aprendizaje de mis ancestros todos los días al amanecer observo la “mófera”, y nada cambia. El recencio si se nota en la mañana y el rocío intenta refrescar en la barrera, aunque pronto se esfuma. Cada vez hay menos horas de luz y aún así, el sol alumbra en el hueco del pueblo. Hay lugares en los que ya no entra, y en estos pequeños recovecos si  se mantiene algo de humedad en el subsuelo. Curioso avance de estación otoñal, las hojas quieren cambiar de estampa, pero el clima les retiene. Las aguas no les azotan  y los vientos son resecos, el ocre avanza despacito, que aún no es  ocre, solo es amarillo. La naturaleza me enseña algo nuevo: ¿Un octubre en Tornavacas y seco? Serán etapas en el clima, serán períodos de sequía, serán las nubes perezosas que no quieren traer la lluvia. Anotaré en mi cuaderno este fenómeno tan raro, para que quede constancia por escrito, no vaya a ser que en unos años el recuerdo se me haya borrado.
 El clima me desconcierta, me confunde pero me enseña. Mientras tanto seguiré observando desde  mi ventana la belleza del otoño… aunque sean tiempos de calma.

sábado, 8 de octubre de 2011

Eterno Verano

¿Dónde están las lluvias de septiembre? ¿Dónde están las crecidas del río? ¿Y las gargantas en octubre? ¿Por qué el musgo se marchita?
El verano se extiende y el sol abrasa la tierra. Las gargantas piden auxilio y los arroyos han perecido. Las setas no se atreven a salir ante la ausencia de humedad, ni siquiera en las umbrías hay frescura. El tempero de la noche se evapora durante el día, mientras el pasto colorea las barreras.

Dicen que: “Septiembre o seca las fuentes, o se lleva los puentes”, pero, ¿y octubre? ¿Dónde están los  vendavales que azotaban a los árboles otros años?
Cada vez son más escasas las precipitaciones y más dispersas en el tiempo. El sol azota que casi llega a quemar, hablando ya del otoño. La arboleda está triste y se palpa desde lejos. El amarillo de sus hojas no es por el cambio de estación, sino por la falta de lluvia

Si un recurso tan importante como el agua cada vez es más escaso. Si lo que nos da la vida no aparece en su momento. Si la sequía se alarga y seguimos consumiendo. ¿Hasta cuándo seremos capaces de aguantar sin el líquido elemento?

domingo, 24 de julio de 2011

El Sestil

Cuando la vida llevaba su curso y retumbaban los campanillos por San Juan, todo se revolucionaba por momentos. Los niños correteábamos como locos escapando de la bravura de las reses en la calle, y  las madres con la escoba en la mano preparadas para usarla. La nieve deslumbraba en el circo de la sierra, los carabones  explotaban compitiendo con las flores por la belleza, la manzanilla comenzaba a despertar una vez destapada  por la nieve, y los cabreros escobaban el chozo y quitaban las telarañas.
Todos los días se acudía al sestil, aunque fuera en la montaña, el calor no perdonaba y el ganado lo sentía. A la sombra de un aliso en el fresco de un arroyo, o en el asiento de un collao en el “mosquil” de los robles,  se tumbaba la piara y casi enmudecía,  no se movía nada, apenas la brisa serrana que más que refrescar, calentaba.


Pero ya no existe todo esto y sin embargo el sestil sigue existiendo, ha cambiado la forma de la vida y el letargo… perdura.
Me acosté en el sestil y quedé profundamente dormido, comencé a soñar, casi todo era bonito, pero fue una siesta larga, y no reparé en el tiempo. Al volver  a la rutina ya no era lo mismo. Observé cómo había pasado el tiempo y ¿no lo había vivido?
El sonido de la infancia había desaparecido, el aroma de la sierra parecía desvanecido, ¡no se escuchaban piquetes!, ¡no se escuchaban bramidos!  El “dueño de la palabra “se fue  peinando los vientos y los chozos aguardaron otro año la llegada de  cabreros.
Después de la pesadilla llegó la reflexión, no se puede parar el tiempo, no se puede cambiar la vida, hay que aceptar esos cambios, hay que mirar hacia arriba. 



…pasado ya “el portezuelo”, casi en el morro” maja reina” las piernas se derrumbaron, y paré a descansar, allí había una perdiz con nueve pequeños polluelos, que asustados ante mí, se quedaron indefensos. Eso te da las fuerzas para seguir mirando hacia arriba y beber en la fuente los perros  antes de coronar la cima.

sábado, 16 de abril de 2011

lunes, 4 de abril de 2011

Paseando Entre La Belleza

Me gustaría ser abeja para pasear entre las flores, para percibir esos olores, para impregnarme de polen, y ponerle música al campo con el zumbido de las alas, chupar el jugoso néctar y esconderme en la blanca selva.



Aunque también me gustaría ser ave, para volar por el cielo, para observar todo el campo y divisar todo el valle  blanco. Que bonito sería observar a los cerezos desde las propias nubes, y poder parar en el aire para ver esta hermosura radiante.

domingo, 13 de febrero de 2011

Fractura De Estaciones

Aún queda tiempo de frío, todavía se tienen que ver hielos, no han llegado aún las "zorrás" de marzo y sin saberlo me rompo en pedazos. El sol me abruma algunos días y calienta en el epicentro del invierno, me deshace y me convierte en agua que libremente se descuelga por la sierra.



Necesito frío pero intenso, heladas nocturnas y aires recios, que vuelvan las nieves a la sierra, que no se vea ni una sola piedra. Que solo exista azul y blanco y que se queden llanos los barrancos. Que el viento moldee mi figura y la primavera descubra mi hermosura, cuando el deshielo comience a derrotarme, cuando las nubes me cubran por las tardes.



Mientras tanto seguiré sufriendo los distintos avatares de este tiempo. Dejaré que se posen sobre mí las hojas rezagadas del otoño, las que el viento tiene como suyas, las que se pasean y descansan en las alturas, aportando ese matiz de belleza y esperando a buen seguro el viaje de vuelta.

domingo, 30 de enero de 2011

Gotas de Enero

Se pasaban ya los días, se acababa éste periodo y algo raro se notaba en el ambiente, no parecía ser invierno pues apenas se veían "yelos".
Y por fín llegó el frío, por fin llegó la nieve y nos ofreció su mejor cara éste frío mes de enero.
Se congelaron las fuentes y se apretó el terreno, se descolgaron los chuzos y también los neveros.
Un amanecer de invierno me encontré esta maravilla, me dejó la boca abierta y quise inmortalizarla, descubrí como la escarcha se pasea por las ramas, observé que las nubes rápidamente avanzaban y fueron dejando a su paso "gotas de enero" colgadas.