miércoles, 10 de septiembre de 2014

Algunas de Mis Labores

Sin apenas darnos cuenta el tiempo continúa su curso, avanza despacio pero no se detiene. Como las flores en primavera que pronto se convierten en fruto, maduran y mueren. Después las hojas van cambiando de color hasta que empujadas por el viento descienden a los pies de su dueño para enriquecer el suelo. Así como las hojas del otoño, con ese vaivén, poco a poco van desapareciendo algunas de las labores tradicionales que se han practicado durante toda la vida en Tornavacas.

"Escachapando las habas secas"
tradicion en el valle del jerte
Costumbres de Tornavacas


"De careo con el atajillo de cabras"
tradicion en el valle del jerte
Cabras veratas en la calle de Tornavacas

El modelo de vida está cambiando y no es posible detenerlo, tampoco deberíamos, pero si es importante, el hecho de conocer, recordar y sobre todo transmitir la forma de vida que tenían y aún tienen, algunos de nuestros antecesores tornavaqueños.

"Ordeñando las cabras"
ganaderia en el valle del jerte
Últimos cabreros de la sierra, Tornavacas


"Afilando la guadaña"
tradiciones en el valle del jerte
Parada para afilar la guadaña, Tornavacas

 La irreparable pérdida de la “Generación de los Valores” se lleva consigo la parte de este patrimonio inmaterial que no ha podido ser transmitido a la siguiente generación. Cuando nos llegue el tiempo de recordar y enseñar la parte de este modelo de vida que nos tocó vivir, estaremos obligados a estudiar nuestra propia procedencia.

"Rellenando de agua fría el alambique"
tradiciones en el valle del jerte
Oficios caseros en Tornavacas


"Un saco de hoja para el cochino"
tradiciones en el valle del jerte
Tareas domésticas, Tornavacas

Por eso resulta de extrema importancia resaltar, conservar y en la medida de lo posible seguir practicando algunas de estas labores, que sin duda ya no son de este tiempo, pero que sin ellas tampoco hubiésemos llegado hasta él.

"Tasajos oreándose"
tradiciones en el valle del jerte
Costumbres caseras en Tornavacas


"Barriendo la puerta por la mañana"
tradiciones en el valle del jerte
Típica costumbre en Tornavacas

Aunque el tiempo a veces lo borra todo, siempre quedará la estela de aquellos que nos precedieron y nos inculcaron esas labores y esos valores que forman parte de nuestra existencia.

"Aclarando la siembra para el riego"
tradiciones en el valle del jerte
Hortalizas sembradas en Tornavacas


"Limpiando los granos con la marea"
tradiciones en el valle del jerte
Limpieza de judías blancas con la marea, Tornavacas



miércoles, 14 de mayo de 2014

Eternos Recuerdos II

CAMINOS DE PIEDRA


Cuando solo comenzar el negro ya es tú color,
Solo queda despertar, trabajar y perder sudor.
Sin apenas escritura ni libros ni juguetes,
voy corriendo a la merienda no vaya a ser que luego haya contienda.

Montada en el trillo
Vuelta y vuelta sobre el centeno,
Cargado el burro con las maquilas, subo el atajo corono el puerto. 
Con el tesoro en el lomo y la recompensa del tiempo, otra vez hacia Castilla
los gamones suculentos.

El zachín y el costalillo, las patatas en la tierra y cuando no a por el pan, ¡corre corre
que nos pillan!.

Con todo esto y lo demás mañana toca rozar,
Los riñones duelen hoy, mañana no sé qué dolerá.

La última sangre que tengo me llama desde lo ajeno. Mi madre que siempre manda…
impide un futuro bueno. Sin pan, ni lengua, ni perras, en tren nos dimos la vuelta, con dolor y sufrimiento pues no” trujimos” lo nuestro.

Continúo con valor y cojo la sartén por el mango,
unos días con calores y otros con no tantos.
Aún así todo es belleza, valor, coraje y entrega, orgullosa del camino, las paradas y destinos.
A pesar de los pesares y lo oscuro de la vida, todo tiene recompensa, tengo la
conciencia tranquila.


Nunca caminaré solo, siempre veré luz
y por muy oscuro que esté enfrente, jamás pensaré: ¡detente!

El valor y los reaños son virtudes matriarcales que se aprenden año a año superando los desmanes.


sábado, 23 de noviembre de 2013

No Me Pises Invierno

otoño en el valle del jerte
Cerezos en otoño con las primeras nieves, Tornavacas
Con el paso de los años van cambiando las costumbres, no se perciben como antes los reflejos de la vida. El avance de los meses ya no es indicativo de los cambios en el clima, tan pronto llueve en verano, como calienta el sol en octubre y a la vez se nievan las cumbres. El verano se extiende, se extiende y se alarga más de septiembre. Y cuando debiera comenzar la belleza del otoño, de repente aparece el frío y acompañado de nieve. Aún no colorean las hojas y el viento las arranca de los árboles, la nieve se presenta de repente y obliga a esconderse a los duendes del bosque y la escarcha se acomoda en las umbrías, que ya es hielo a los tres días.
Y yo me quedo sin tiempo para exponer las estampas de “hogaño”, y en cuanto me desnude el viento, de poco servirán mis lamentos. Cada vez me cuesta más hacerme un hueco en el clima, no sé que me está pasando “esto me da mala espina”. Hace un tiempo que oigo hablar de un tal cambio climático. ¿No será una nueva estación que haya inventado el ser humano? Y si así fuera ¿Será por lo menos igual de bella? Mucho me temo que no, que si viene del hombre no será buena. Dejaré paso al invierno que este año viene con fuerza y ya me contará él, que tal le fue en este año, porque lo que es a mi me dejaron sin espacio.