sábado, 19 de noviembre de 2011

Puentes y Pontones




Seguro que han visto de llover los hermosos puentes que atraviesan el río y las gargantas de Tornavacas. En esos otoños e inviernos tan lluviosos que relatan los mayores cuando el agua embravecida tocaba las barbas del puente o se llevaba los pontones a “los infiernos”.
Paso imprescindible de ganado y arrieros, tanto en la vida cotidiana de la gente del pueblo, como en las rutas del estraperlo hacia la Vera o Castilla. Típico lugar de carabas vecinales, escuchando los zumbidos de las piedras en las crecidas: “el año pasado creció más el río, subió el agua hasta aquella piedra”.
Momento de inspiración para los mozos en las rondeñas:


                         “Paso río paso puente, siempre te encuentro lavando;
                         ¡Ay qué pena de carita!, que el agua se está llevando”.

Después de tantos episodios vividos en su piel, ahí siguen como testigos mudos fieles a su servicio y rutina, permitiéndonos pasar desde ésta hasta la otra  orilla.